La visión que sentí como un implante de la nada e impulsivo que siguió constante dentro de mi cabeza, con muchas confusiones y preguntas ha dejado una semilla de curiosidad dentro de mí que me ha hecho pensar. Pues me llevo a un lugar que nadie tiene la oportunidad de ver, al menos no como yo.
Siguió durante mucho tiempo en los sonidos del silencio, hasta hoy.
Me encontraba caminando solo en un callejón muy amplio, repleto de cabañas de madera y con mucho frío, una ventisca muy fuerte hizo que me cubriera el cuello y las orejas; dos tipos a lo lejos observaban mi presencia pero no dijeron nada, solo me ignoraron... Luego de un breve momento noté que no me encontraba en una dimensión que era la mía me di cuenta que estaba siendo observado y muchas luces a mi alrededor se encendían como flashes de neón, recuerdo que nunca sentí dolor en los ojos ni en otra parte. Me sentí seguro de estar ahí, el silencio comenzó hablarme con muchas palabras claras... pero era un idioma que no entendía.
Cuando por fin mis ojos se acostumbraron a la borrasca y a la luz, logre ver como unas 10 mil personas o más se movían con libertad por los cielos... no parecían sufrir ni tener preocupaciones, parecían ser muy alegres y joviales de andar por ahí repletos de una gran sabiduría con un aspecto muy bien parecido y a la vez muy juguetones. Esas personas hablaban sin mover la boca, escuchaban sin necesidad de oír.
Cada uno dotado con un gran talento, podía escribir canciones que ni un maestro que halla pasado por los mejores conservatorios y escuelas de música del mundo ha podido lograr, pero que nunca muestran... tan solo se encuentran escondidas en los sonidos del silencio. Hay que escuchar bien para saber distinguirlas.
Me sentí frustrado por un momento al saber que el mundo necesitaba esas canciones, tanta gente dotada de mucho talento pero hasta ese momento no sabía que me encontraba en otro plano, ni siquiera era un sueño... no sabía lo que era. Entonces intenté comunicarme con ellos, al parecer notaron mi presencia y les dije que el silencio era como un cáncer que el hombre no podía controlar, a menos que se rompiera y se decía lo que tenía que decirse. Fue cuando les dije que me escucharan y me tomaran como siervo para trasladar sus canciones hacia la dimensión que la necesitaba, recuerdo haberles rogado mucho hasta que entendí que no iba a ser posible; no si alguien no lo autorizaba.
Al notar que mis palabras fueron sinceras, como un escuadrón lleno de obediencia y sin preguntar; se hincaron y rezaron a su Dios, que no se si será el mismo del que tanto habla la gente. Pero recuerdo haberlo visto, es un tipo bien parecido y no se parece en nada a como lo dibujan en las iglesias o en las esculturas. Parece tener un aspectos con rasgos de cada una de las razas que habitan nuestro planeta: Rubio y trigueño con un aire latino, con la fuerza de la gente asiática y la sabiduría de los europeos, muy alto y rápido como los africanos ya que recuerdo que llego al suelo desde las alturas y corrió hacia donde yo me encontraba.
En esos momentos la gente que observé, comenzó a cantarle un himno sagrado que era mejor que todas esas canciones que cada uno entonaba. Yo estaba atónito, nunca imaginé semejante melodía simple pero a la vez con mucho sentimiento que describía nada más y nada menos que al mismísimo Dios.
Recuerdo que me dijo que las palabras de los profetas estaban escritas muy por debajo de las capas superiores del planeta y ahí encontraríamos muchas preguntas. Susurró que alguien más que yo había descubierto la canción sagrada y él mismo había dado el permiso de difundirla en mi planeta. Me dijo que íbamos a tener la oportunidad de escucharla para purificarnos y que no se encontraba en ninguna iglesia, sino que estuvo durante muchos años en el silencio y que solo esos dos tipos habían sido capaces de escucharla antes que yo pero sin poder difundirla, como yo solo tenían el permiso de contar esta historia. La canción del silencio la encontrarían en Europa unos años después que yo naciera, ya que fue una especie de viaje en el tiempo hacia otra dimensión.
Esa canción era el himno de los Ángeles para Dios. En esa noche luego de dormirme, el silencio toco mi mente, y me abrió un panorama nunca antes visto.
Así fue como el silencio... habló.

A veces el propio silencio es el lenguaje de Dios, porque no lo dudes, la inspiración y motivación son provenientes de algo más allá de nuestra humanidad. ¡Ya era hora de leer algo nuevo en tu blog colochito! :D me encantó ... publica más seguido, no abandones tu blog.
ResponderEliminarGracias! quiero escribir más cosas lo que pasa es que no me queda mucho tiempo porque llego bien tarde a mi casa todos los días, pero sí, una que otra cosa fumada como esa se me va ocurrir para escribir :)
EliminarSimplemente, perfecto.
ResponderEliminarYa tengo ganas de seguir leyendo.
Un abrazo e invitado al paraíso estás:
http://losdeliriosdepandora.blogspot.com
Muchas gracias por su comentario! me animó a que siguiera escribiendo porque mi blog lo había dejado abandonado!
EliminarUn abrazo y me alegra que le halla gustado, su blog es sublime!